dijous, 12 d’abril del 2012

Frívola y descerebrada, tendencia durante esta legislatura.

Cuando el PP ganó las elecciones con esa aplastante (asquerosa, apestosa, antidemocrática -y lo que nos queda por ver-), decidí que lo mejor sería ser frívola e insustancial durante los cuatro años (como mínimo) que durase la legislatura. Es la solución fácil, no se puede negar: que la cabeza sirva para llevar diademas, a lo Blair Waldorf en sus años de Queen B, o un borsalino de rafia para pasar las vacaciones mirnado al mar, estilo verano-EstrellaDamm, para que la vida se nos haga bonita y ligera, sin más preocupaciones que el bronceado o que no se caliente la cañita, por ejemplo. Era un propósito bonito, la felicidad de la ignorancia, que dicen. 

La actualidad, sin embargo, me está poniendo trabas a mis planes de vivir paralelamente dando saltitos por los arcoiris cual oso amoroso. Dicen que en este estado manda Rajoy, aunque a estas alturas sabemos que es mentira: manda Merkel, el FMI, el Banco Central Europeo o las dichosas agencias de califiación. Anyway, sin todas estas víboras del sistema, siempre he pensado que en el PP, desde hace mucho tiempo, mandan el Chema y la Espe, así que seguiría sin creerme lo de Rajoy. Total, ése no es el caso. El caso, es que este hombre que en teoría manda, desde hace ya más de 100 días, es incapaz de dar la cara ante la panda que le votó y, sobretodo, es incapaz de hacerlo ante todos los que no le votamos; pero él se reúne en petit comité, habla con sus amigotes de partido como se va a chotear de nosotros, y sale por la puerta de atrás para que las cámaras no le puedan grabar si se le escapa  la risa. Ésta no es la versión oficial, claro, pero es que no soy analista política, y ¡dios nos salve! que suficiente tenemos con sobrevivir a los análisis políticos de ciertos medios. Total, ese señor se chotea, el ciudadano de apié lee, ve, oye y se encuentra con el siguiente panorama: copago en sanidad, 1€ por receta, subidas astronómicas del transporte público madrileño, obstaculización de la libertad de expresión, mossos y policías sin causas, amnistía fiscal, corrupción indultada, la familia real que sigue siendo la familia real, y eso que, os cuento, no estoy al día. Pero así como quieren que una se vuelva frívola, ¡oyes! que hasta la Lomana dice que cada día se siente más perroflauta de corazón; y mira que a mí la mujer me cae mal, pero la Espe me cae peor. Esa mujer tendría que ir en bici a trabajar, por dos motivos: uno, que con su gasto en cohce oficial se ahorrasen el tarfiazo del metrobús; dos, que pueda estar a tiro para francotiradores y tirachinas. Claro, que si Galla era la cara bonita del PP, la de centro y bla bla bla, es porque estaba esperando llegar al ministerio para decirnos, ¡zas en toda la boca! Y os jodéis, que encima he dejado a la Botella en el Ayuntamiento. Parece que no, pero esto me sirve para cuando siento morriña de Madrid, lo siento, pero es así. Aunque claro, nosotros que vamos a decir, con nuestros amigos los convergentes, o peor, esa derecha rancia de unió. 

Tampoco le daremos muchas vueltas, porque el FMI nos va a poner límite de vida y en breve sabremos la fecha de caducidad de todo este sufrimiento. La pondrán en el dni, al lado del núemero. Código de barras, fecha de caducidad y todos a pasar por el cajero, la lástima que nunca salga a devolver. 

Para colmo, me miro la red carpet de los BAFTA, después de los disgustos de los Goya y los Oscar (suerte de J.Lo), que iban (casi) todas tan monas que es aburridísimo mirar esas fotos; y hasta Helena Bonham Carter me iba mona; mona por ser ella, claro. ¡Menudo disgusto me he llevado! Ya ni me puedo reír de los horteras. Suerte que hoy me ha dado por mirar, por fin, el anuncio de Loewe.

divendres, 6 d’abril del 2012

Redención de sábado.

Que lluevan torrentes de abriles tormentosos. Que nos sanen las aguas y nos embriaguen las dudas. Que bebamos cerveza y brindemos por las incertidumbres, que no queden certezas en pie, que mañana sea un gigante con pies de barro y no sea seguro pisarlo. 

Que nos  lluevan primaveras sobre los hombros. Sin alergias ni polen, ni astenias ni kleenex. Que tu presencia revlucione los mundos, que recuerdes que eres un aquí y un ahora, para mí que te abrazo, para ti que debes quererte, para él que te sonríe, para ella que te necesita. 

Que el hastío se vaya, o mejor, que no llegue; que no nos haga echar de menos estíos sobresaturados de sol y playa, de turistas y latas de cerveza en la playa. Que echarte de menos sea un pro y no un contra, que mi penitencia de sábado santo no sea para ti. 

Que los fantasmas huyan de mí y no yo de ellos, que mi sonrisa gane partidas y tú pierdas miradas. Que te quedes de piedra y se te sequen las palabras nunca dichas, que jamás pronunciemos a doler, que jamás lloremos a matar. 

Que la suerte nos salve y el rosario nos huya. Que no hayan misterios de pasión ni de dolor, que el gozo perdure en los brazos, en las manos, en las yemas de los dedos. Que gane la cruz la pueda cargar, que el vía crucis pueda andarlo, que no se pida más de donde no queda nada dónde sacar. 

No me lleves a puertos inciertos, no pidas lo que no puedo darte, no busque soluciones que no tengo, no mires más allá de lo que te muestro, no invoques una perpetuidad que no te doy. No me digas para siempre, no me digas nunca jamás. No conjugues verbos en tiempos pretéritos, no conjugues verbos en futuro, no condiciones infinitivos, no me hagas aborrecer imperativos. No digas que no te avisé, no enciendas luces fundidas, no busques braseros ni calefacciones de butano. No dispongas del calor a tu voluntad, no quieras que me mate el frío. 

No busques la redención en otros, no escondas el perdón de ti.