dilluns, 30 de maig del 2011

Siete días fuera del jardín de las delicias

Eva se mira las manos con cara de espasmo, ¿por qué este marrón no se va? ¿qué es eso rojo que sale de unas grietas que se le han hecho en las carnes? ¿por qué no para de arar el suelo con sus manos desde que dios la echó con una patada en el culo del edén? No brilla su pelo ni resplandecen sus senos desnudos,  será por eso que Adán no la mira desde entonces. 

Eva se ha quedado en los huesos, y sólo lleva una semana al otro lado de las puertas del paraíso, la piel se le ha curtido, áspera y quemada por el sol, manchada de tierra, amoratada por los porrazos y peso cargado. Qué lustrosa, sin embargo, la piel de Adán, rosada como la de un querubín, con la panza redonda, con las uñas enteras, durmiendo y mandando debajo de una higuera. 

Siete días fuera del jardín de las delicias. 

A Eva se le rompió el corazón el primer día, cuando sin entender, Adán la abofeteó y le dijo que era la puerca más inmensa de la tierra, que ya se podía poner a remover el barro para comer, como hacían las puercas en el paraíso, que desde entonces vivían mejor que ellos. Ella, que sólo quiso lo que les pertenecía en derecho propio, el saber para poder hablar durante el día, para hacer algo más que retozar, para poder estar a la altura de dios cuando quisiera charlar con ellos, pobres de alma, que no sabían más que fornicar, ella que sólo quería charlar con dios; pero pasó que dios sólo quería ser escuchado. 
Con el corazón roto amaneció el segundo día, y descubrió que debía cavar la tierra con sus propias manos, y estuvo arando de sol a sol, con los dedos dormidos, con los dedos doloridos, con los dedos insensibles, y Adán le gritó que él, su señor, vería complacido cómo cumplía su castigo semejante bastarda de dios. 
El tercer día Eva amaneció empapada en sudor y cubierta de tierra; hambrienta todavía, pues la tierra no había germinado, se acercó a la higuera de Adán quien le prohibió acercase a su higuera, pues ella no debía abusar de lo que no era suyo ni intentar alcanzar lo que le pertenecía a él por derecho, a Eva le dolía y le ardía el corazón a partes iguales.
El cuarto día Eva decidió adentrarse en los árboles, quizás dios hubiese sido compasivo y en los adentros habría una higuera también para ella, pero no fue el caso. Lo que sí encontró fue un riachuelo con una fuente de agua transparente y fresca naciendo de las rocas. Eva se sumergió en las aguas y volvió al campo que se había convertido en su hogar. Sintiéndose de nuevo limpia, con el corazón refrescado y la sed saciada recordó los retozos de su breve estancia paradisíaca y ardió en deseos de revolcarse por los suelos con Adán, pero cuando llegó a la higuera éste estaba tan harto de comer que apenas se podía mover y la acusó de lasciva y embaucadora, de perdición hecha de carne.
El quinto día, todavía humillada, Eva llevó a Adán al río y le limpió, ya sin ardor en el cuerpo, sin atreverse a mirar a Adán a la cara, pero él, al verla desnuda en el río, se consumió en sus ardores y aprovechó la mirada gacha de Eva para llevar su cabeza, la de ella, hasta su sexo, el de él, y Eva accedió avergonzada por sus ardores ya abatidos, sintiéndose deudora de lo que ella ansió ayer. Adán, sin piedad, la sometió a su voluntad y se conviertió en dueño y señor del cuerpo desgastado de Eva. 
El sexto día, por fin, puedo Eva recoger los primeros frutos de su siembra. Con mucho más esfuerzo que en el arar consiguió, seis días después, el fruto con que la tierra ha premiado su perseverancia y su trabajo, y mientras recogía el último fruto y creía saborear ya lo que había sembrado, sin haberlo aún probado, vio que Adán, desde su higuera, tenía la mirada colérica. Entonces, Adán levantó la voz y dijo: 'Eva, ése es el fruto de una tierra que no es tuya, pues todo fue creado para mí y tú no eres más que una costilla que debe complacerme, así que todo fruto recogido será mío y sólo bajo mi voluntad catarás el fruto de mis campos.' Entonces Eva notó que el corazón le quemaba de forma distinta.
Y el séptimo día,

Eva odió a Adán.

También se cagó en dios, por los siglos de los siglos. Amén.  

dissabte, 21 de maig del 2011

Más allá de mañana

Andamos a menos de 24h de las elecciones municipales, algunas horas más y se cumplirá la primera semana de los movimientos englobados en #acampadasol, #15M, y que son muchas #acampadas en muchas plazas muy importantes, y la llegada de la jornada electoral no deja, como debería pasarnos a todos, de provocarme cierta incertidumbre por lo que vendrá después. 

No me refiero sólo a los resultados electorales que, bueno, no dejan de ser unas municipales, y como comprenderéis, en el pueblito que habito no se vota a los partidos, se vota a la gente; unas municipales en las que no me importa el voto socialista, sin embargo sí que me importa el voto convergente. Aunque sí, creo, que es un voto muy relevante en algunas (si no en todas) de las grandes ciudades donde se están celebrando acampadas en estos momentos: Madrid, Valencia y Barcelona son, sin duda, los casos más claros (sobretodo Valencia, ¡POR DIOS!, esto es un llamamiento al órden moral, al sentido común, al uso de la razón, al bien propio... ¡que lastimita dará cuando mañana salga elegido el PP de Camps, ¡mal, mal, mal, electorado irresponsable!), pero seguro que hay más. 

Sin embargo, me tiene en ascuas qué pasará en este estado a partir de mañana. 
El domingo pasado no estuvimos en Alcalá/Sol por poco, pero sí sufrimos al saber de la dureza de los antidisturbios (todo esto fue como muy en directo, por decirlo de algún modo) y nos emocionamos al conocer las consecuencias sociales de todo aquello que empezó una tarde gracias a DemocraciaRealYa y que, diría que poco a poco, pero más bien ha sido un huracán de aire fresco, los ciudadanos han convertido en una realidad hasta el momento. Lo han llamado Revolución, hasta yo lo he gritado con la intención de creerme las voces que me llegan de afuera, y aún así no puedo evitar sentirme escéptica ante el maravilloso acontecimiento que florece en las plazas. En el tan idealizado Mayo del 68 se buscaba la playa bajo los adoquines; en el, también idealizado, Mayo de 2011 se buscan lianas de las que enlairarse entre cuerdas que nos atan de pies y manos, claro, también tendremos que poner de nuestra parte. Pero ¿qué pasará cuando mañana, y siento ser catastrofista y espero equivocarme de muy lejos, los resultados electorales sean pésimos? ¿Qué pasará cuando los políticos -quitando Espe, que cada vez que habla sube el precio del pan, juro que no sé si realmente no entiende porque vive en un mundo paralelo o no quiere entender- sigan sin pronunciarse sobre las acampadas, sobre el descontento? ¿Qué pasará cuando llegue el agotamiento de los manifestantes? ¿Qué pasará si se pierde la chispa? 

Esta lucha contra el bipartidismo, contra unos políticos corruptos, contra unos políticos desleales, contra unos políticos que engañan, contra unos políticos que nos venden, contra unos políticos que lanzan cañones y esconden la mano y el brazo entero, contra unos políticos que hacen caso omiso, contra unos políticos faltos de valores y de ideas, contra unos políticos que, como bien se chilla cada tarde, NO NOS REPRESENTAN, tiene que alcanzar una fuerza MÁXIMA en las próximas elecciones generales. El 2012 tiene que ser el año de los votantes y ¡no podemos desperdiciarlo! 
No ocurrirán mayos revolucionarios cada año, y si ocurriesen sin más año tras año, perderían todo su valor. 

Mucho tendrían que cambiar las cosas en el estado para que dejásemos de estar indignados, y no lo van a hacer hoy ni mañana, ni nos podemos dejar cegar por deslumbramientos espontáneos. Tras 34 años de democracia ininterrumpida tenemos, no sólo el derecho, sino la obligación, de recordarles que muchos de ellos lucharon por lo que ahora tenemos, este estado padeció casi 40 años de dictadura y no merece que se desvirtue lo que tanto se soñó, pagando con lágrimas y sangre. 

He discutido mucho con mi hermano, que él es de los buenos, no por su ideología (que también), sinó por su convencimiento, por su honestidad, y por la fe absoluta en lo que hace. Él nos pide acción política, yo pido políticos con acciones responsable. Pero si en algo hemos coincidido es en que, si esto para, si no se refleja en las generales, si no se refleja en las autonómicas, si se gurardan los eslóganes inteligentes, la responsabilidad será del VOTANTE, y él se merecerá el circo político que preside el país. 


Así que por favor, ¡acudan en masa a las urnas! (y... #nolesvotes !)
Ejercer el derecho a voto es un trabajo diario, y si los políticos que se pasean con inmunidad sobre un magullado estado del bienestar no trabajan como es debido, el votante debe hacerlo avivando su conciencia cada mañana y cada noche, que no tenga que "estallar" otra "#spanishrevolution" para que el ciudadano alce la voz. 

dimecres, 18 de maig del 2011

Cuando se cree que el cambio es posible

He crecido en una casa donde la política no se contempla desde la barrera, se vive en primera persona, se sufre en tus huesos y te estalla en las entrañas, las pocas veces que te da una alegría, claro. Evidentemente, no coincidimos en todo, somos una macedonia curiosa y que muchas veces cuesta de entender desde fuera: ¿Un hermano de ERC y una hermana que se va a vivir a Madrid? ¿Un padre militante de CiU y a su vez sindicalista? (diré, a su favor, que él confiaba en el lado más nacionalista de CiU y le costó más ver la derecha, ahora, en cambio, nos la han plantado a todos en la cara), y para colmo, "xarnegos", que la madre es andaluza. Pero lo cierto es que crecer en la diversidad te hace abierto de miras, te propone algo más allá de lo que tú alcanzas a ver y provoca discusiones 2.0 vía Twitter, pero me estoy yendo por las ramas. 

Como he dicho, andamos acostumbrados a sentir la política en nuestros huesos, unos más que otros, cada uno en su ámbito. Para mi hermano es prácticamente motor de vida, para mi padre son muchos desengaños, para mí... un dolor de cabeza. Por eso mismo escribir estas líneas me de algo de miedo, reconozco mis carencias en el ámbito, el poco interés que pongo a menudo en contextualizar los eventos y los detalles que se me escapan cuando intento defender, o ni si quiera eso, exponer algo. 

Lo cierto es que este dolor de cabeza que para mí es el mundo político, últimamente se está convirtiendo en una jaqueca tremenda. No sabría decirte cuando empezó, no recuerdo el momento preciso en que los síntomas se agravaron y se convirtieron en crónicos, se deberá al desgaste progresivo de la política en este país desde aquella famosa última legislatura del PP en el gobierno central. La conciencia colectiva, espero, siempre recordará de esos entonces a un hombrecillo con bigote (por lo visto elemento imprescindible en la imagen dictatorial) que hizo de una mayoría absoluta (¿en qué estarían pensando los votantes?) una carta blanca para jugar a beneficio propio, que ya ni de partido, y haciendo caso omiso a las voces de la calle se embarcó en una guerra sin sentido por el mero hecho de codearse con los que él creía los políticos más importantes del momento, con las súper potencias mundiales, simplemente cuestión de ego. La gente, que había ocupado ya calles anteriormente por la mala gestión del Prestige, ahora ocupaba más metros cuadrados de espacio público para que quedase claro que ellos NO querían ser partícipes de la violencia gratuita; de nada sirvió. Como era de esperar, en las siguientes generales llegaron al gobierno los socialistas, con promesas de cambio, con aires renovados, con un presidente joven; todo castillos en el aire. Con la crisis, llegó una crisis de identidad ideológica entre la izquierda (teóricamente renovada e innovadora) y la habitual derecha (cansina, retrógrada, corrupta e intolerante), el gobierno central priorizó la ayuda a las entidades bancarias, aumentando la deuda estatal, de la que llevamos el peso todos los ciudadanos de a pie, y salvando las grandes fortunas bancarias (¿se habrán bajado el sueldo sus directivos?). A todo esto, un reconocimiento tardío de la crisis económica que inevitablemente sacudía el país, como ha sacudido todos los países occidentales fieles al régimen capitalista, por parte de un gobierno que se empeñaba a negar la existencia de tal, hizo inevitable el inicio del descrédito hacia el actual gobierno. Por su parte, la oposición, lejos de proponer respuestas adecuadas a la triste situación económica y social, muy en su línea de derecha cansina, se dedicó a insultar y a desvirtuar a unos socialistas faltos de recursos e ideas para paliar este desmadre de interminable crisis. 
A día de hoy, tanto gobierno como oposición han conseguido que la gente corriente sienta un rechazo hasta ahora nunca visto hacia la clase política estatal. Los cinco millones de parados, los estudiantes sin salida en el país pero sí en el extranjero, los jubilados con pensiones rebajadas, la especulación inmobiliaria no frenada a tiempo, la corrupción consentida y no juzgada, el libre quehacer de bancos y cajas, y seguramente una larga lista de motivos más deberían ser suficientes para que gobierno y oposición hubiesen buscado respuestas, hubiesen reparado daños, parapetado caídas vertiginosas. Pero, señores, éste es el estado de la pandereta, y los mejores en representarlo son su clase política. Llevan años empleando como única estrategia política el lanzar balones fuera, en desestabilizar al contrario, en preocuparse ir por encima del otro no mejorando su imagen sino ensuciando más la del adversario. Quizás no tenga un as en la manga que reponga esta sociedad partida en pedazos, pero señores, algo tengo claro, con su actitud no es arregla un estado, y no lo digo por lista, lo digo por obvio. 
Acostumbrados a una población pasiva, a día de hoy, pasados tres desde el 15M, el bipartidismo teme a la masa social, a los jóvenes y no tan jóvenes que ocupan las plazas de las principales ciudades del estado. El PP en su estado más puro, es decir, el esperancista, intenta reprimir a diario la manifestación más multitudinaria de todas ellas, la originaria, el germen que ha brotado en el resto de ciudades, la de la Pueta del Sol, donde tiene la sede el gobierno comunitario de Madrid, tradicionalmente del Partido Popular; el gobierno, por su parte, cambia su mitin de fin de campaña para las municipales de la Plaza Mayor a IFEMA, según dicen, sin considerar la manifestación, ¡hasta para esto quieren tomarnos por tontos! (Para los que no se sitúen, la Plaza Mayor de Madrid está peligrosamente cerca de la Puerta del Sol, mientras que IFEMA queda bien lejitos del centro y, además bien aislado). 

En Catalunya, después de dos legislaturas de tripartito que han dolido mucho a una población que quería, que necesitaba un giro hacia la izquierda después de los años de pujolismo, la derecha ha llegado al gobierno más deshumanizada que nunca. Primero diré que no le quito méritos al gobierno tripartito, del que cada tanto me recitan los logros y maravillas, pero sí es cierto y se debe reconocer que dejó una sensación de fracaso, de fraude, de engaño, que empujó a muchos votantes de ERC a trasvasar su voto a CíU, de la izquierda a la derecha sólo consolándose en el vínculo nacionalista. ¡Qué engaño! Espero que todos aquellos que cometieron tal barbaridad en las urnas hace nada y menos tengan la conciencia revuelta por los daños cometidos, nunca un cambio de gobierno había supuesto un giro tan terrible, ¡mal les pese a los que renegaban de Carod y Maragall! De buenas a primeras nos encontramos con recortes sociales terribles, en los sector más necesarios para el desarrollo y la subsistencia: la educación y la sanidad. Sobra decir que en temas de educación lo último que faltan son recortes, a este paso dan el Libro gordo de Petete a los niños al nacer, y que se apañen hasta que puedan empezar a pagar por recibir educación. En lo que a sanidad se refiere, no tengo palabras para describir tal aberración (que además, pura carambola, me afecta personalmente); se suprimen subvenciones, se recortan un 10% los gastos y que los hospitales se apañen: despidos, cero trabajo para suplentes, supresión de puestos de trabajo (que no despidos), personal sanitario descontento con la situación y encima agradecido por tener trabajo, ¡dónde se ha visto! Para incrementar ingresos, los hospitales empiezan a plantearse (y a aplicar) la gestión de parte del hospital como corporación privada, cosa que hasta ahora había funcionado de manera bastante correcta y que, sin embargo, a mayor uso, mayor privatización y mayor diferenciación entre ciudadanos de primera y de segunda, entre atención exprés y largas listas de espera (más largas aún, ya que hay menos horas), entre atención personalizada y mal atendidos porque no hay tiempo, ni recursos. Se están arriesgando a malmeter una de las mejores sanidades españolas y europeas, ¿y quién gestiona la corrupción de esta, nuestra generalitat? 
Para colmo, recuerdo dolorosas declaraciones de uno de los nuevos consellers malmetiendo contra la inmigración en Catalunya, cuando nuestro pequeño país siempre ha acogido a nuevas gentes que lo han hecho crecer tanto o más que los autóctonos. ¡Qué fácilmente pierden la memoria los políticos! ¿O será que directamente no se quieren enterar? (Y lo de la consellera que exagera currículums, en fin, y tantos licenciados en paro). 

Con este triste panorama, se echan miles de personas a la calle, se hacen asambleas diarias, algunos acampan, otros hacen ruido y otros apoyan desde la distancia, pero apoyan, porque toda esa gente estamos cansados de nuestros gobiernos, de ser lo último en la lista de prioridades, de que la democracia no se aplique, de que ese derecho a voto que costó tantísimo conseguir sea manoseado, pisoteado, y anulado por la clase política. Y cuando hablo de la clase política, sintiéndolo mucho, generalizo, porque tengo que decir que, entre estas cuatro paredes, he conocido a políticos totalmente vocacionales, que luchan y que defienden sus ideas, que creen en lo que hacen, que siguen para delante pase lo que pase, que escuchan al oponente, que escuchan a los que opinamos sin más, a veces, incluso, con heridas de arma blanca de su propio partido. Ellos son los que me hacen creer que OTRA CLASE POLÍTICA es posible, pero sobretodo, es necesaria. 
Es necesario el fin del bipartidismo, en Catalunya incluyendo a CiU, es necesario que el gobierno tenga en cuenta las decisiones del electorado más allá del día de las elecciones, es necesario que tomen en serio a las miles de personas que se concentran, es necesario que estos movimientos no sólo cuestionen a los partidos en las próximas elecciones, sino que es imprescindible que lo hagan en las autonómicas y en las generales, es necesario que nunca se olvide lo luchado y lo padecido, el paro y la precariedad, es necesario que todo esto resuene por un presente habitable, un futuro más digno, y un pasado merecedor de los que hoy ya son ancianos, es necesario que se vuelva a creer en el ser humano (sin duda, una de las tareas más difíciles), es necesario que se vuelva a creer en la política porque tengamos unos políticos que trabajen por y para nosotros, que merezcan nuestra confianza. 

Porque si desde la comodidad se ha alzado una breve esperanza de que una sociedad más humana, una política de mejor calidad y el camino a un mundo mejor (granito a granito) es posible, todo lo que se vive hoy en las calles, sin duda alguna, habrá valido la pena. 

dilluns, 2 de maig del 2011

Desenpolvo entrañas revueltas y el tiempo devuelve mariposas disecadas, sin padecimientos, sin tiempos mejores ni peores, con distancias salvadas y curas resueltas. Al final va a ser verdad que el tiempo todo lo sana, o quizás sólo insensibiliza, qué más da si la pesadumbre se vuelve ligera, se vuelve pluma. Entre el revuelto, de entrañas, digo, de hacer de tripas corazón, palabras y silencios, fogatas previas a la penumbra, rescoldos que mantienen la lumbre de instantáneas fugaces, de sonrisas congeladas. Entre los rescoldos, verte de nuevo, vernos con simpatía, y mirar de frente lo que irradiaba cuando estabas cerca, puedo sentir aletear a las mariposas, lejanas a su taxidérmico final, puedo escuchar tu risa y sentir, ahora apaciguadamente, el tamborileo de la vida en mis muñecas. Con tu risa corriendo por mis venas se avivan los rescoldos y recuerdo por qué me gustaba tenerte cerca, qué tenía de bueno que merodeases de aquí para allá como una peonza perdida en el camino equivocado; qué suerte, la mía, ser una de las tantas sendas erradas, ser peonza tambaleante y pasar de refilón por tus pasos. Ahora los descosidos, las roturas, los mil pedazos, no parecen más que tristes remiendos de calcetín, cicatrices invisibles con los puntos al revés, por dentro. Qué importan los arañazos una vez curados, cuando ya no escuecen ni tiran de la piel, cuando te me apareces en ellos como un recordatorio de felicidades anteriores. Sin duda alguna, lo mejor de todo lo que vivimos, de todo lo que dejaste, es que no se conjuga en presente. En presente conjugo, cuando desempolvo tripas, la añoranza, la nostalgia, y mato la necesidad y la tristeza. Qué maravilla tenerte a mano siempre que lo preciso.