Andamos a menos de 24h de las elecciones municipales, algunas horas más y se cumplirá la primera semana de los movimientos englobados en #acampadasol, #15M, y que son muchas #acampadas en muchas plazas muy importantes, y la llegada de la jornada electoral no deja, como debería pasarnos a todos, de provocarme cierta incertidumbre por lo que vendrá después.
No me refiero sólo a los resultados electorales que, bueno, no dejan de ser unas municipales, y como comprenderéis, en el pueblito que habito no se vota a los partidos, se vota a la gente; unas municipales en las que no me importa el voto socialista, sin embargo sí que me importa el voto convergente. Aunque sí, creo, que es un voto muy relevante en algunas (si no en todas) de las grandes ciudades donde se están celebrando acampadas en estos momentos: Madrid, Valencia y Barcelona son, sin duda, los casos más claros (sobretodo Valencia, ¡POR DIOS!, esto es un llamamiento al órden moral, al sentido común, al uso de la razón, al bien propio... ¡que lastimita dará cuando mañana salga elegido el PP de Camps, ¡mal, mal, mal, electorado irresponsable!), pero seguro que hay más.
Sin embargo, me tiene en ascuas qué pasará en este estado a partir de mañana.
El domingo pasado no estuvimos en Alcalá/Sol por poco, pero sí sufrimos al saber de la dureza de los antidisturbios (todo esto fue como muy en directo, por decirlo de algún modo) y nos emocionamos al conocer las consecuencias sociales de todo aquello que empezó una tarde gracias a DemocraciaRealYa y que, diría que poco a poco, pero más bien ha sido un huracán de aire fresco, los ciudadanos han convertido en una realidad hasta el momento. Lo han llamado Revolución, hasta yo lo he gritado con la intención de creerme las voces que me llegan de afuera, y aún así no puedo evitar sentirme escéptica ante el maravilloso acontecimiento que florece en las plazas. En el tan idealizado Mayo del 68 se buscaba la playa bajo los adoquines; en el, también idealizado, Mayo de 2011 se buscan lianas de las que enlairarse entre cuerdas que nos atan de pies y manos, claro, también tendremos que poner de nuestra parte. Pero ¿qué pasará cuando mañana, y siento ser catastrofista y espero equivocarme de muy lejos, los resultados electorales sean pésimos? ¿Qué pasará cuando los políticos -quitando Espe, que cada vez que habla sube el precio del pan, juro que no sé si realmente no entiende porque vive en un mundo paralelo o no quiere entender- sigan sin pronunciarse sobre las acampadas, sobre el descontento? ¿Qué pasará cuando llegue el agotamiento de los manifestantes? ¿Qué pasará si se pierde la chispa?
Esta lucha contra el bipartidismo, contra unos políticos corruptos, contra unos políticos desleales, contra unos políticos que engañan, contra unos políticos que nos venden, contra unos políticos que lanzan cañones y esconden la mano y el brazo entero, contra unos políticos que hacen caso omiso, contra unos políticos faltos de valores y de ideas, contra unos políticos que, como bien se chilla cada tarde, NO NOS REPRESENTAN, tiene que alcanzar una fuerza MÁXIMA en las próximas elecciones generales. El 2012 tiene que ser el año de los votantes y ¡no podemos desperdiciarlo!
No ocurrirán mayos revolucionarios cada año, y si ocurriesen sin más año tras año, perderían todo su valor.
Mucho tendrían que cambiar las cosas en el estado para que dejásemos de estar indignados, y no lo van a hacer hoy ni mañana, ni nos podemos dejar cegar por deslumbramientos espontáneos. Tras 34 años de democracia ininterrumpida tenemos, no sólo el derecho, sino la obligación, de recordarles que muchos de ellos lucharon por lo que ahora tenemos, este estado padeció casi 40 años de dictadura y no merece que se desvirtue lo que tanto se soñó, pagando con lágrimas y sangre.
He discutido mucho con mi hermano, que él es de los buenos, no por su ideología (que también), sinó por su convencimiento, por su honestidad, y por la fe absoluta en lo que hace. Él nos pide acción política, yo pido políticos con acciones responsable. Pero si en algo hemos coincidido es en que, si esto para, si no se refleja en las generales, si no se refleja en las autonómicas, si se gurardan los eslóganes inteligentes, la responsabilidad será del VOTANTE, y él se merecerá el circo político que preside el país.
Así que por favor, ¡acudan en masa a las urnas! (y... #nolesvotes !)
Ejercer el derecho a voto es un trabajo diario, y si los políticos que se pasean con inmunidad sobre un magullado estado del bienestar no trabajan como es debido, el votante debe hacerlo avivando su conciencia cada mañana y cada noche, que no tenga que "estallar" otra "#spanishrevolution" para que el ciudadano alce la voz.
No puedo estar más de acuerdo. Lo que pase hoy también me tiene en ascuas, pero sobre todo, lo que pase mañana. Me encanta como escribes Sandrita, un gran post :) Un abrazo!
ResponEliminaCarmen