dilluns, 25 de setembre del 2017

A ti, que vuelves.

Has tenido que decir que a partir de este sábado ya podrías incordiar con tranquilidad (vale, lo de incordiar no lo has dicho, pero es lo que he asociado) para darme de bruces con la realidad: 

Volvéis. 

No me malinterpretes, no lo digo en tono negativo, pero hasta ahora siempre me parecía lejos, un poco el típico hasta que no estén aquí no me lo creo. Pero ahora sí, volvéis. 

Sin quererlo, he recordado un post que escribí los primeros reyes que pasaste fuera de casa. Te eché tanto de menos. Y eso que no sabía cuánto más te iba a echar de menos unos años más tarde, cuánto más iban a doler otros reyes desde la butaca de un hospital y, además, sin ti. Tú, que siempre has sido mi súper héroe. 

Ahora vuelves, seis años y un mes más tarde de instalaros en una residencia de la Queen Mary University of London. Cinco años y un mes más tarde de la primera vez que fui a veros y tres meses más tarde de mi última visita. 

En estos tres meses ha dado tiempo para que Teo crezca en la barriguita de Irene, para que os pongan suelo nuevo en el piso y para que aquí nos puedan las ganas de teneros a mano. 

No sé si habréis hecho valoración de estos seis años que habéis pasado a tres horas de avión, supongo que esto llega con el tiempo y la distancia, con el saberos lejos de la ciudad que os ha visto crecer. Porque desde aquí es lo que hemos visto: seis años de crecer como pareja, de apoyaros incondicionalmente y de aprender a quereros mejor; seis años en los que habéis luchado, no sólo por vosotros, si no porque el otro desarrolle lo mejor de sí mismo; seis años en que, prácticamente, sólo os habéis tenido el uno al otro y habéis aprendido a haceros más fuerte el uno en el otro. A lo mejor me equivoco, pero no es sólo lo que hemos visto desde este lado de Skype (vale, aunque yo no haga), también es lo que transmitís cuando os vemos juntos. 

Sé que estos seis años me han enseñado a quereros mucho más. Sí, a los dos. 

Pero a ti, a ti que ya llevabas veinticuatro años aguantándome cuando te fuiste... a ti no sólo te quiero más y mejor, si no que he aprendido a necesitarte y a buscarte cuando te necesito. De la manera que sea. He aprendido que, por muy mal que nos podamos llevar a ratos, la vida siempre la prefiero contigo al lado. He aprendido que tus  lágrimas me queman más que las mías y que, estando lejos, me podrá más la preocupación por ti que lo que me pueda pasar a por la cabeza. Me he reafirmado en lo poco que te gustan este tipo de declaraciones públicas de afecto (menos si son de Irene, que el cariño todo lo puede), pero que poco a poco las toleras mejor.

En ese post de enero de 2012, hablabla de lo mucho que me iban a costar esas "primeras veces sin el Jaume", en este post de septiembre de 2017 sólo puedo pensar en esa vida de primeras veces que está por llegar. No es sólo teneros en casa de nuevo, es el placer de veros volver convertidos en vuestra propia familia.

A ti, que vuelves, sabemos que no todo ha salido como te hubiese gustado, que estos seis años no han sido un camino de rosas, que muchas veces hubieses querido estar aquí para ayudar y te ha dolido la impotencia (y tienes que saber que en esos momentos nunca te hemos sentido lejos), pero también sabemos que, en lo más importante, os habéis venido arriba, que volvéis siendo (todavía) mejores de lo que os fuisteis. Y que, efectivamente, sigues siendo mi súper héroe favorito, quien sé que todo lo puede. 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada