dissabte, 21 de maig del 2011

Más allá de mañana

Andamos a menos de 24h de las elecciones municipales, algunas horas más y se cumplirá la primera semana de los movimientos englobados en #acampadasol, #15M, y que son muchas #acampadas en muchas plazas muy importantes, y la llegada de la jornada electoral no deja, como debería pasarnos a todos, de provocarme cierta incertidumbre por lo que vendrá después. 

No me refiero sólo a los resultados electorales que, bueno, no dejan de ser unas municipales, y como comprenderéis, en el pueblito que habito no se vota a los partidos, se vota a la gente; unas municipales en las que no me importa el voto socialista, sin embargo sí que me importa el voto convergente. Aunque sí, creo, que es un voto muy relevante en algunas (si no en todas) de las grandes ciudades donde se están celebrando acampadas en estos momentos: Madrid, Valencia y Barcelona son, sin duda, los casos más claros (sobretodo Valencia, ¡POR DIOS!, esto es un llamamiento al órden moral, al sentido común, al uso de la razón, al bien propio... ¡que lastimita dará cuando mañana salga elegido el PP de Camps, ¡mal, mal, mal, electorado irresponsable!), pero seguro que hay más. 

Sin embargo, me tiene en ascuas qué pasará en este estado a partir de mañana. 
El domingo pasado no estuvimos en Alcalá/Sol por poco, pero sí sufrimos al saber de la dureza de los antidisturbios (todo esto fue como muy en directo, por decirlo de algún modo) y nos emocionamos al conocer las consecuencias sociales de todo aquello que empezó una tarde gracias a DemocraciaRealYa y que, diría que poco a poco, pero más bien ha sido un huracán de aire fresco, los ciudadanos han convertido en una realidad hasta el momento. Lo han llamado Revolución, hasta yo lo he gritado con la intención de creerme las voces que me llegan de afuera, y aún así no puedo evitar sentirme escéptica ante el maravilloso acontecimiento que florece en las plazas. En el tan idealizado Mayo del 68 se buscaba la playa bajo los adoquines; en el, también idealizado, Mayo de 2011 se buscan lianas de las que enlairarse entre cuerdas que nos atan de pies y manos, claro, también tendremos que poner de nuestra parte. Pero ¿qué pasará cuando mañana, y siento ser catastrofista y espero equivocarme de muy lejos, los resultados electorales sean pésimos? ¿Qué pasará cuando los políticos -quitando Espe, que cada vez que habla sube el precio del pan, juro que no sé si realmente no entiende porque vive en un mundo paralelo o no quiere entender- sigan sin pronunciarse sobre las acampadas, sobre el descontento? ¿Qué pasará cuando llegue el agotamiento de los manifestantes? ¿Qué pasará si se pierde la chispa? 

Esta lucha contra el bipartidismo, contra unos políticos corruptos, contra unos políticos desleales, contra unos políticos que engañan, contra unos políticos que nos venden, contra unos políticos que lanzan cañones y esconden la mano y el brazo entero, contra unos políticos que hacen caso omiso, contra unos políticos faltos de valores y de ideas, contra unos políticos que, como bien se chilla cada tarde, NO NOS REPRESENTAN, tiene que alcanzar una fuerza MÁXIMA en las próximas elecciones generales. El 2012 tiene que ser el año de los votantes y ¡no podemos desperdiciarlo! 
No ocurrirán mayos revolucionarios cada año, y si ocurriesen sin más año tras año, perderían todo su valor. 

Mucho tendrían que cambiar las cosas en el estado para que dejásemos de estar indignados, y no lo van a hacer hoy ni mañana, ni nos podemos dejar cegar por deslumbramientos espontáneos. Tras 34 años de democracia ininterrumpida tenemos, no sólo el derecho, sino la obligación, de recordarles que muchos de ellos lucharon por lo que ahora tenemos, este estado padeció casi 40 años de dictadura y no merece que se desvirtue lo que tanto se soñó, pagando con lágrimas y sangre. 

He discutido mucho con mi hermano, que él es de los buenos, no por su ideología (que también), sinó por su convencimiento, por su honestidad, y por la fe absoluta en lo que hace. Él nos pide acción política, yo pido políticos con acciones responsable. Pero si en algo hemos coincidido es en que, si esto para, si no se refleja en las generales, si no se refleja en las autonómicas, si se gurardan los eslóganes inteligentes, la responsabilidad será del VOTANTE, y él se merecerá el circo político que preside el país. 


Así que por favor, ¡acudan en masa a las urnas! (y... #nolesvotes !)
Ejercer el derecho a voto es un trabajo diario, y si los políticos que se pasean con inmunidad sobre un magullado estado del bienestar no trabajan como es debido, el votante debe hacerlo avivando su conciencia cada mañana y cada noche, que no tenga que "estallar" otra "#spanishrevolution" para que el ciudadano alce la voz. 

dimecres, 18 de maig del 2011

Cuando se cree que el cambio es posible

He crecido en una casa donde la política no se contempla desde la barrera, se vive en primera persona, se sufre en tus huesos y te estalla en las entrañas, las pocas veces que te da una alegría, claro. Evidentemente, no coincidimos en todo, somos una macedonia curiosa y que muchas veces cuesta de entender desde fuera: ¿Un hermano de ERC y una hermana que se va a vivir a Madrid? ¿Un padre militante de CiU y a su vez sindicalista? (diré, a su favor, que él confiaba en el lado más nacionalista de CiU y le costó más ver la derecha, ahora, en cambio, nos la han plantado a todos en la cara), y para colmo, "xarnegos", que la madre es andaluza. Pero lo cierto es que crecer en la diversidad te hace abierto de miras, te propone algo más allá de lo que tú alcanzas a ver y provoca discusiones 2.0 vía Twitter, pero me estoy yendo por las ramas. 

Como he dicho, andamos acostumbrados a sentir la política en nuestros huesos, unos más que otros, cada uno en su ámbito. Para mi hermano es prácticamente motor de vida, para mi padre son muchos desengaños, para mí... un dolor de cabeza. Por eso mismo escribir estas líneas me de algo de miedo, reconozco mis carencias en el ámbito, el poco interés que pongo a menudo en contextualizar los eventos y los detalles que se me escapan cuando intento defender, o ni si quiera eso, exponer algo. 

Lo cierto es que este dolor de cabeza que para mí es el mundo político, últimamente se está convirtiendo en una jaqueca tremenda. No sabría decirte cuando empezó, no recuerdo el momento preciso en que los síntomas se agravaron y se convirtieron en crónicos, se deberá al desgaste progresivo de la política en este país desde aquella famosa última legislatura del PP en el gobierno central. La conciencia colectiva, espero, siempre recordará de esos entonces a un hombrecillo con bigote (por lo visto elemento imprescindible en la imagen dictatorial) que hizo de una mayoría absoluta (¿en qué estarían pensando los votantes?) una carta blanca para jugar a beneficio propio, que ya ni de partido, y haciendo caso omiso a las voces de la calle se embarcó en una guerra sin sentido por el mero hecho de codearse con los que él creía los políticos más importantes del momento, con las súper potencias mundiales, simplemente cuestión de ego. La gente, que había ocupado ya calles anteriormente por la mala gestión del Prestige, ahora ocupaba más metros cuadrados de espacio público para que quedase claro que ellos NO querían ser partícipes de la violencia gratuita; de nada sirvió. Como era de esperar, en las siguientes generales llegaron al gobierno los socialistas, con promesas de cambio, con aires renovados, con un presidente joven; todo castillos en el aire. Con la crisis, llegó una crisis de identidad ideológica entre la izquierda (teóricamente renovada e innovadora) y la habitual derecha (cansina, retrógrada, corrupta e intolerante), el gobierno central priorizó la ayuda a las entidades bancarias, aumentando la deuda estatal, de la que llevamos el peso todos los ciudadanos de a pie, y salvando las grandes fortunas bancarias (¿se habrán bajado el sueldo sus directivos?). A todo esto, un reconocimiento tardío de la crisis económica que inevitablemente sacudía el país, como ha sacudido todos los países occidentales fieles al régimen capitalista, por parte de un gobierno que se empeñaba a negar la existencia de tal, hizo inevitable el inicio del descrédito hacia el actual gobierno. Por su parte, la oposición, lejos de proponer respuestas adecuadas a la triste situación económica y social, muy en su línea de derecha cansina, se dedicó a insultar y a desvirtuar a unos socialistas faltos de recursos e ideas para paliar este desmadre de interminable crisis. 
A día de hoy, tanto gobierno como oposición han conseguido que la gente corriente sienta un rechazo hasta ahora nunca visto hacia la clase política estatal. Los cinco millones de parados, los estudiantes sin salida en el país pero sí en el extranjero, los jubilados con pensiones rebajadas, la especulación inmobiliaria no frenada a tiempo, la corrupción consentida y no juzgada, el libre quehacer de bancos y cajas, y seguramente una larga lista de motivos más deberían ser suficientes para que gobierno y oposición hubiesen buscado respuestas, hubiesen reparado daños, parapetado caídas vertiginosas. Pero, señores, éste es el estado de la pandereta, y los mejores en representarlo son su clase política. Llevan años empleando como única estrategia política el lanzar balones fuera, en desestabilizar al contrario, en preocuparse ir por encima del otro no mejorando su imagen sino ensuciando más la del adversario. Quizás no tenga un as en la manga que reponga esta sociedad partida en pedazos, pero señores, algo tengo claro, con su actitud no es arregla un estado, y no lo digo por lista, lo digo por obvio. 
Acostumbrados a una población pasiva, a día de hoy, pasados tres desde el 15M, el bipartidismo teme a la masa social, a los jóvenes y no tan jóvenes que ocupan las plazas de las principales ciudades del estado. El PP en su estado más puro, es decir, el esperancista, intenta reprimir a diario la manifestación más multitudinaria de todas ellas, la originaria, el germen que ha brotado en el resto de ciudades, la de la Pueta del Sol, donde tiene la sede el gobierno comunitario de Madrid, tradicionalmente del Partido Popular; el gobierno, por su parte, cambia su mitin de fin de campaña para las municipales de la Plaza Mayor a IFEMA, según dicen, sin considerar la manifestación, ¡hasta para esto quieren tomarnos por tontos! (Para los que no se sitúen, la Plaza Mayor de Madrid está peligrosamente cerca de la Puerta del Sol, mientras que IFEMA queda bien lejitos del centro y, además bien aislado). 

En Catalunya, después de dos legislaturas de tripartito que han dolido mucho a una población que quería, que necesitaba un giro hacia la izquierda después de los años de pujolismo, la derecha ha llegado al gobierno más deshumanizada que nunca. Primero diré que no le quito méritos al gobierno tripartito, del que cada tanto me recitan los logros y maravillas, pero sí es cierto y se debe reconocer que dejó una sensación de fracaso, de fraude, de engaño, que empujó a muchos votantes de ERC a trasvasar su voto a CíU, de la izquierda a la derecha sólo consolándose en el vínculo nacionalista. ¡Qué engaño! Espero que todos aquellos que cometieron tal barbaridad en las urnas hace nada y menos tengan la conciencia revuelta por los daños cometidos, nunca un cambio de gobierno había supuesto un giro tan terrible, ¡mal les pese a los que renegaban de Carod y Maragall! De buenas a primeras nos encontramos con recortes sociales terribles, en los sector más necesarios para el desarrollo y la subsistencia: la educación y la sanidad. Sobra decir que en temas de educación lo último que faltan son recortes, a este paso dan el Libro gordo de Petete a los niños al nacer, y que se apañen hasta que puedan empezar a pagar por recibir educación. En lo que a sanidad se refiere, no tengo palabras para describir tal aberración (que además, pura carambola, me afecta personalmente); se suprimen subvenciones, se recortan un 10% los gastos y que los hospitales se apañen: despidos, cero trabajo para suplentes, supresión de puestos de trabajo (que no despidos), personal sanitario descontento con la situación y encima agradecido por tener trabajo, ¡dónde se ha visto! Para incrementar ingresos, los hospitales empiezan a plantearse (y a aplicar) la gestión de parte del hospital como corporación privada, cosa que hasta ahora había funcionado de manera bastante correcta y que, sin embargo, a mayor uso, mayor privatización y mayor diferenciación entre ciudadanos de primera y de segunda, entre atención exprés y largas listas de espera (más largas aún, ya que hay menos horas), entre atención personalizada y mal atendidos porque no hay tiempo, ni recursos. Se están arriesgando a malmeter una de las mejores sanidades españolas y europeas, ¿y quién gestiona la corrupción de esta, nuestra generalitat? 
Para colmo, recuerdo dolorosas declaraciones de uno de los nuevos consellers malmetiendo contra la inmigración en Catalunya, cuando nuestro pequeño país siempre ha acogido a nuevas gentes que lo han hecho crecer tanto o más que los autóctonos. ¡Qué fácilmente pierden la memoria los políticos! ¿O será que directamente no se quieren enterar? (Y lo de la consellera que exagera currículums, en fin, y tantos licenciados en paro). 

Con este triste panorama, se echan miles de personas a la calle, se hacen asambleas diarias, algunos acampan, otros hacen ruido y otros apoyan desde la distancia, pero apoyan, porque toda esa gente estamos cansados de nuestros gobiernos, de ser lo último en la lista de prioridades, de que la democracia no se aplique, de que ese derecho a voto que costó tantísimo conseguir sea manoseado, pisoteado, y anulado por la clase política. Y cuando hablo de la clase política, sintiéndolo mucho, generalizo, porque tengo que decir que, entre estas cuatro paredes, he conocido a políticos totalmente vocacionales, que luchan y que defienden sus ideas, que creen en lo que hacen, que siguen para delante pase lo que pase, que escuchan al oponente, que escuchan a los que opinamos sin más, a veces, incluso, con heridas de arma blanca de su propio partido. Ellos son los que me hacen creer que OTRA CLASE POLÍTICA es posible, pero sobretodo, es necesaria. 
Es necesario el fin del bipartidismo, en Catalunya incluyendo a CiU, es necesario que el gobierno tenga en cuenta las decisiones del electorado más allá del día de las elecciones, es necesario que tomen en serio a las miles de personas que se concentran, es necesario que estos movimientos no sólo cuestionen a los partidos en las próximas elecciones, sino que es imprescindible que lo hagan en las autonómicas y en las generales, es necesario que nunca se olvide lo luchado y lo padecido, el paro y la precariedad, es necesario que todo esto resuene por un presente habitable, un futuro más digno, y un pasado merecedor de los que hoy ya son ancianos, es necesario que se vuelva a creer en el ser humano (sin duda, una de las tareas más difíciles), es necesario que se vuelva a creer en la política porque tengamos unos políticos que trabajen por y para nosotros, que merezcan nuestra confianza. 

Porque si desde la comodidad se ha alzado una breve esperanza de que una sociedad más humana, una política de mejor calidad y el camino a un mundo mejor (granito a granito) es posible, todo lo que se vive hoy en las calles, sin duda alguna, habrá valido la pena. 

dilluns, 2 de maig del 2011

Desenpolvo entrañas revueltas y el tiempo devuelve mariposas disecadas, sin padecimientos, sin tiempos mejores ni peores, con distancias salvadas y curas resueltas. Al final va a ser verdad que el tiempo todo lo sana, o quizás sólo insensibiliza, qué más da si la pesadumbre se vuelve ligera, se vuelve pluma. Entre el revuelto, de entrañas, digo, de hacer de tripas corazón, palabras y silencios, fogatas previas a la penumbra, rescoldos que mantienen la lumbre de instantáneas fugaces, de sonrisas congeladas. Entre los rescoldos, verte de nuevo, vernos con simpatía, y mirar de frente lo que irradiaba cuando estabas cerca, puedo sentir aletear a las mariposas, lejanas a su taxidérmico final, puedo escuchar tu risa y sentir, ahora apaciguadamente, el tamborileo de la vida en mis muñecas. Con tu risa corriendo por mis venas se avivan los rescoldos y recuerdo por qué me gustaba tenerte cerca, qué tenía de bueno que merodeases de aquí para allá como una peonza perdida en el camino equivocado; qué suerte, la mía, ser una de las tantas sendas erradas, ser peonza tambaleante y pasar de refilón por tus pasos. Ahora los descosidos, las roturas, los mil pedazos, no parecen más que tristes remiendos de calcetín, cicatrices invisibles con los puntos al revés, por dentro. Qué importan los arañazos una vez curados, cuando ya no escuecen ni tiran de la piel, cuando te me apareces en ellos como un recordatorio de felicidades anteriores. Sin duda alguna, lo mejor de todo lo que vivimos, de todo lo que dejaste, es que no se conjuga en presente. En presente conjugo, cuando desempolvo tripas, la añoranza, la nostalgia, y mato la necesidad y la tristeza. Qué maravilla tenerte a mano siempre que lo preciso.

dimecres, 27 d’abril del 2011

El secundero de algún reloj de cuco se ha parado y ha encallado las horas de una noche larga, que transcurre a duras penas entre las idas y venidas de notas de fondo. Voy y vengo por amaneceres intuídos detrás de los ventanales, con el pelo recogido para asomarme a esta ventana, que no es la misma en la que amanezco, sinó en la que me asomo las noches largas cuando los secunderos de los cucos se paran.

Espejismos de otros amaneceres se me aparecen ante los ojos hinchados de tanto evitar que los párpados caigan y entre en otro mundo, uno onírico, si me apuras utópico. Amaneceres, ¡muchísimos amaneceres! De colores naranjas y rosados, muy trendys, con el rumor del mar entrando por el ventanal, con el pijama pegado a la espalda del bochorno, con la vida lista para ponerla en remojo y después secarla al sol, con lujos y tumbonas, quizás con un libro para cuando me tumbe de espaldas, con el iPod a punto para cuando los berridos de algún insufrible infante quejica y caprichoso choque con el rumor de las olas, y para colmo, gane; o para cuando algún reprochable adulto quiera compartir su, todavías más reprochable, música con el resto de almas veraniegas chupando vitamina D como sanguijuelas, o como banqueros en épocas de crisis aumentando beneficios. Amaneceres azules, color hielo por la neblina que enfría las noches y precede cielos añiles y verdes -no los cielos, en los montes, en los prados, en el reflejo de aguas desheladas- soleados, algún mugido incierto, quizás un relinchar, si la valentía se levanta de cara y deja la manta -¡qué gusto dan las mantas en verano!- tirada por ahí, de cabeza a la gélida agua del río o de algún lago de cuento, muy muy lejano a metros en hora punta, prisas, ruidos, luces y aturdimientos. Sin municipales por llegar, con sus tediosas campañas de pueblerinos insulsos que juegan a mandar, sin presidentes del gobierno hastiados y hastiantes (mis disculpas por no aprovechar el basto léxico de la lengua cervantina), sin oposiciones desmemoriadas que, en el colmo de la arrogancia electoral, ni se molestan en prometer engaños. 

Amaneceres de días preciosos que culminaron con terribles atardeceres. Amaneceres terribles que culminaron con espléndidos atardeceres. El porvenir luminoso, con tormentas localizadas, a veces eléctricas, a veces llovizna. 

Ha amanecido detrás del ventanal, el secundero habrá echado a andar de nuevo...

dimecres, 30 de març del 2011

tengo una amiga que...

Tengo una amiga que siempre me dice que hay que joderse, que ella me compró por hippie y que mírame ahora. A veces me da rabia, otras me hace gracia, otras me resulta indiferente y otras, simplemente, no lo entiendo. En lo esencial soy igual, mordaz cuando no creo que alguien se merezca la indulgencia de mi simpatía, con un carácter de perros cuando la gota colma el vaso, con la cabeza caliente cuando tendría que mantenerla fría para no perder las maneras, y con una boquita que no sé cerrar cuando toca. 

Pero sí que es cierto que no todo es igual, en mi aramario no hay la misma ropa, ni llevo el pelo rojo. Aunque sí que guardo muchas de las cosas que llevaba entonces, me las puedo poner en carnaval con una flor en la cabeza, o en verano para pasear por la playa. 
 El monstruoso imperio de la moda no deja de reinventar el boho chic, la moda de los setenta, las flores de los sesenta, el new romantic, el tejano como prenda it, la mezcla entre la haute couture y el low cost, y al final lo único que buscan es respirar una bocanada de aire fresco, de la libertad que todo mortal ansia. La pena es que después ellos encorsetan con el se lleva esto, se lleva lo otro; las fashionistas se vuelven locas, las chonis intentan ser pijas, las quieroynopuedo llevan la marca en grande, para que el mundo se percate de que llevan tal, y lo único que hacen es chonizarse, pero no, ellas son las reinas del estilismo. (Y aquí podríamos abrir el horripilante capítulo del Lomanismo, esa señora con tanta clase y que suda glamour mezclado con paillettes, que se vuelve de lo más vulgar en un anuncio de Burger King, apareciendo en los peores programas, no reconociendo la edad que tiene y que cada vez sabe llevar menos. Ella -y qué envidia tan poco sana-, que se va a París para comprar en Prada porque no tienen el mismo producto que en Serrano, oiga usted).

Entre todo este caos desmesurado que es el mundo de las tendencias, hay una  franja media, que podemos leer Vogue o Elle, criticar los estilismos de los Goya, los Óscar, o cualquier red carpet que se nos ponga delante, pero sobretdo, que al final vamos como nos da la gana. Porque a la hora de apañarte y salir de casa creyéndote la diosa del Olimpo, como en la guerra, más vale maña que fuerza. Y es que, ¿qué quieres que te diga? Si no puedo salir de casa calzada en unas Louboutin, con ese total look de Gucci que se lleva tanto este año y que consiste en combinar colores incombinables, y con un Prada colgando de la mano (medio caída), pues tendré que echarle imagianción, ¿no?

Que si hoy no me apetece salir de casa con los vaqueros rotos y las converse (lo de los vaqueros es una pena, porque grandes firmas rompen los suyos y te los venden a precio de chalé en Marbella), lo primero que tengo que hacer es saber que hoy no me pondré las converse porque a mí no me da la real gana, porque yo estoy igual de estupenda con converse que con chanclas que con esos terribles zuecos que se pusieron de moda el verano pasado y que siguen ahí como una tendencia monstruosa. Porque para ser diosa del Olimpo, una, al menos, se tiene que creer reina de su cuerpo y de sus ganas, querer sus imperfecciones y adorar lo que sea a lo que podemos sacar partido (y normalmente, ahí también entran las imperfecciones, por eso hay que tenerles tanto aprecio). ¿Que sólo tengo camisetas viejas en el armario? Daré las gracias a que se lleve el new grunge, que hay celebrities más pordioseras que cualquier mortal en un día de campo y montaña. Me pondré mi camiseta básica, echa polvo, y para compensar me habré alisado el pelo, puesto crema hidrante en la cara y dado un poco de máscara de pestañas, que parece que no, pero hace milagros, por no olvidar el corrector, que si algo tenemos todos claro, es que en el Olimpo descansaban suficiente como para no tener ojeras. Aprovecharé que tengo agujeros en las orejas y me pondré esos pendientes que nunca me pongo, las pulseras de 4€ de Blanco, y como no hay mortal que día a día ande subido a esos tacones que tenemos reservados para festivos y fiestas de guardar, hoy me pondré las merceditas, que no llueve, y me pensaré que tengo que comprarme unas oxford, que ese british se lleva mucho, y me vendrán genial para mezclaras con el look navy, que ya llega el veranito. Si llueve sacaré los botines, que ahora está todo permitido y me los puedo poner hasta para pasear por Córdoba en pleno agosto, con sus 40º a la sombra.

Y después de haber ejercitado el quererme como la mortal que soy, con sus días grises, sus días rojos y su vie en rose, sabré que no hay inmortal en el cielo de los dioses que irradie más divnidad que yo. 

Incluso con el pañuelo en la cabeza y la falda larga de flores, que, fíajte, son must de este verano. Un ole por mí, que nunca fui choni por ser hippie y este año me podré ahorrar una pasta en looks de playa.

dijous, 3 de febrer del 2011

¿sabes que pasa? Que a las puertas de los 96, querida, seguirás con las mismas inquietudes...

No te sorprendas cuando te acerques al espejo y no veas ninguna diferencia entre ayer y hoy. No te asustes cuando te vuelvas a acercar y descubras que el mundo ha pasado a través de ti.
Más te vale no desquiciarte pensando en que no puede ser este abismo, que algo tiene que estar mal en ti, que tienes que ser bipolar, o una loca, o todo junto. O quién sabe.
Alguna vez se comentó algo de las contradicciones que albergas, de cómo un sí y un no se retroalimentan cuando viven en casa de la srta. Elena Iglesias Serrano. No me voy a repetir, que puedes ir dos posts más abajo y releer (que parece que este blog está hecho para ti). Pero lo dicho, que no pierdas el Norte por mirar al Sur. Y que no te de miedo dejar de encontrarlo si desvias la mirada hacia otro lado.

Que si algo tienes de bonito, además de otras cosas bonitas, es que cuando sonríes (cuando lo haces de verdad, nada de esas veces que lo haces por compromiso con la vida, que nos conocemos), cuando te invade esa ola -llámale felicidad, positivismo, fe, lo que te venga en gana, lo que necesites en ese momento-, paras el mundo y tu felicidad siempre regresa a ti. Lo bonito de ti es que siempre sabrás volver a esos momentos en que los sueños eran tan infinitos que no se hacían tangibles. En que el dolor era menos dolor, que duraba cinco minutos y hacía daño a medias. Qué bonita que eres cuando haces que el mundo se vista de rosa, y de verde, y de naranja, y de morado, y de amarillo fosforito.

Qué bonito es cuando, de pronto, el mundo te pesa. No porque sea placentero. Sí porque quiere decir que, a pesar de los miedos, te has hecho grande (que no mayor). Qué bonito que les pongas pies de plomo a tus decisiones para que no se las lleve el viento, y sobretodo, para que no te las arranquen de las manos. Qué bonito que seas grande y sepas que tienes que luchar más. Qué bonito que veas que la lucha no se ha terminado. Qué cansado. Qué angustioso. Qué migraña que no se te quita, qué malestar en la tripa que no se pasa. Qué bueno que sepas que hay que seguir andando a pesar de todo. Qué bueno que hayas encontrado lugares, momentos, gentes, gestos, que te acompañen en el camino, que te sirvan de puente cuando el foso se abre.

No temas, corazón -porque si algo eres, es...-, a que pasen los años. Que siempre abrirás interrogantes, que la vida siempre te sabrá a poco y a mucho. Que hay que levantarse cada día, y de todos, hay que empezar a vivir cuando se tiene más ganas de dejar morir el tiempo.

Que, pase lo que pase, siempre llegará el punto en el que sonrías de nuevo, y yo quede subrayada con florescente.

dimecres, 5 de gener del 2011

cerezas en diciembre

cierra los ojos, que acaba de cruzar el cielo el cometa de oriente. los magos la siguen, con el oído en alerta, qué será lo que les susurraremos, qué será lo que les pediremos a gritos, qué será lo que tendrán que leer en lo más profundo de nuestras carencias, y de nuestras querencias también.
pide lo que quieras que esta noche todo es posible.
sssssshhhhhh.
ssssshhhhh.
sssshhh.
sshh.

querida estrellita, te pido un deseo, y que sus majestades tomen nota. el rumor de las olas, el olor a sal. y otro. una cerveza en buena compañía. y otro. una postal eterna que siempre me haga sonreír. y otro. los brazos que siempre me han levantado, dándome la mano una vez más. y el aire fresco en primavera. y otro. mi fuerza de voluntad contra mi desgana, y gana la primera. y otro. un concierto que me haga temblar. en directo, una canción que me haga recordar quién fui y me haga soñar en quién seré, y mientras tanto, la disfrute siendo la de ahora. y otro. que las heridas duelan menos, que tu nombre no queme en la gargante de otros. y otro. muchos abrazos que no puedo dar siempre que me gustaría. y otro. un avión despegando, la emoción de conocer, de enamorarse de un paseo, de resplandecer con un paisaje, de descubrir rincones a flechazos. y otro. verte más. y otro. que las derrotas no sean las vencedoras. y otro. que no te pesen fracasos, que recuerdes que siempre se avanza. y otro. que lo recuerde yo también. y otro. que recuerdes que no estás sola ni solo. y otro. que aprenda a confiar en términos medios. y otro. que recupere revoluciones de otras épocas. y otro. que no me pierda en lo que podría haber sido y no soy. y otro. el paseo del prado, el palacio de cristal, el templo de debod, la plaza mayor. y otro. y otro. y otro. y otro. y otro. y otro. y otro. y otro. y otro.

que se pueden comer cerezas en diciembre, y florecer en otoño, y que la alegría llegue cuando se congela la ciudad.