Esta mañana me venía quejando en Twitter de que mucho bombo esto de la primavera la sangre altera, pero este año las alteraciones están siendo veraniegas y nadie dice nada. No hablo del tiempo, que también, y quizás sea este tiempo tan poco estival el que haga confusas las cosas, sino de alteraciones sanguíneas (como en primavera), hormonales, racionales y emocionales. Y las últimas, son las peores.
Vale que esté un poco tonta porque no tengo a Irene a mano, porque en lugar de disfrutar de Festa Major tuve la sensación de ir tarde a todos lados, porque no me iré de vacaciones (bueno, esto me da un poco igual), porque todavía no me he recuperado del susto de casi perder mi bb (enfermizo, lo sé, pero es lo que hay), y algunas razones más, todas igual de insustanciales (menos lo de echar de menos a Irene), pero lo cierto es que esto es un cruce de caminos y no sabemos por donde avanzar. Vamos dando palos de ciego aquí y allá esperando que el lugar idóneo se plante ante nuestras narices.
Dejamos escapar lo que nos ha costado lágrimas por no tener la paciencia de ceder, nos aferramos a clavos ardiendo como último recurso, como tablas de náufrago a las que confiamos nuestra vida, calculamos meticulosamente nuestras vidas, planeamos metas absurdas que se acaban a los treinta y nos sentimos mal por cumplir años. Nos preocupa avanzar solos en el camino, descubrir que no hay media naranja y tener que asumir que uno realmente puede llevar su propio peso, claro, que hacerlo descansar en otro es más sencillo. Hay algo que falla.
Después de leer mucho Murakami (más que mucho, muy seguido), me estoy quedando tonta entre tantos muertos (tú, que necesidad tiene este señor de suicidar a sus personajes), cojas y animales que en realidad son guías espirituales, pero si en algo coincido (además de en otras cosas, seguro), es en que la memoria de la piel es mucho más resistente que cualquier otro tipo de recuerdo. Cuando conseguimos difuminar el tacto de un pulgar en la espalda, diluimos esa sensación de calidez, las ausencias pierden prácticamente la totalidad de su peso, se vuelven ingrávidas, flotan y se van a un más allá, una vez borrada la memoria táctil, se prescinde del resto de recuerdos con mucha más facilidad. Pero lo habitual es que nos centremos en recordar y no en olvidar, en acariciar la cicatriz una y otra vez hasta que reabrimos la herida, o desangramos la cicatriz. El ser humano es así de inútil.
En mi inutilidad, muchas veces lo pienso: si supieses las cosas tan triviales que me recuerdan a ti. Pienso en ti cuando pido un Mocca Blanco o cuando veo ropa muy hortera en H&M, te cruzas por mi cabeza con el roscón de reyes y los frappuccinos, cuando ceno en un mejicano irremediablemente pienso en ti, ya no te cuento qué pasa por mi cabeza cuando suena marea, ismael serrano, drexler, quique gonzález o sabina. The Rolling Stones siempre tendrá tu cara, hasta te puse 'Satisfaction' como tono de llamada en tu contacto. Siempre que releo o remiro Alicia en el país de las maravillas pienso en ti, o vienes a mi mente cuando alguien bebe whisky o, inconscientemente, hago referencias a cómics. Si veo globos con caritas pienso en ti, y también en ti. Y cuando veo referencias de Harry Potter, ya ni te hablo de Crepúsculo. Pienso en ti cuando voy a un sitio en el que he comido estupendamente, o en ti cuando me he tomado un mojito delicioso. Se cruza tanta gente por la cabeza de uno a lo largo del día por las cosas más diversas y absurdas. Pasan, fugaces, y se van.
Pero cuando pienso en este abrazo, o en este otro, en el silencio de ese día en ese lugar media hora antes de ir a comer, en tus lágrimas o en las mías, en la vez que me rozaste levemente y se hizo un surco en mi piel, en las risas estridentes o en las sonrisas cómplices, entonces es cuando merodeas a tu voluntad, campas a tus anchas y yo contemplo, desde una esquina, como la memoria de mi piel, de mi oído, te resucita y se altera julio, como si fuese mayo y los campos se disparasen de verde floreado.
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divendres, 29 de juliol del 2011
Alteraciones de verano
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dijous, 23 de juny del 2011
San Juan 2.0
Son las 02.55 de la noche de San Juan y estoy enchufada al pc porque no estaba dispuesta a pasar esta noche sin algunas gente que siempre están ahí, aunque sea en modo 2.0, y mi blackberry was about to die, so... he preferido volver al piso que estar en la playa sin ellas (porque aunque me haya dirigido a algún él con la taja, básicamente son ellas... Irene, Laia, Mireia).
Hoy he brindado a mi salud, y brindando me he bebido una botella de cava, que va fatal para mi dieta, pero es San Juan, y oye, ¡me lo merezco! que no he caído en la tentación de helados a las seis/siete de la tarde, ni de mojitos después de cenar, ni de telepizzas que me saquen de apuros; aquí estoy yo, con mis proteínas, mi merluzita, mi atún en lata (sin aceite, ni de girasol ni de oliva), mis verduritas día sí día no, y para colmo... el paseíto que me he pegado hasta el cine. Pero mi cuerpo me dice que mañana quiere grasas saturadas para desayunar, que no sólo de surimis vive el hombre (vale, quizás me lo dice el alcohol, pero tiene razón igual).
Total, que a parte de a mi salud he brindado a la salud de otros cuantos que hace años que merodean por mi vida y sin los cuales, vale, seguramente sabría vivir (lo digo por experiencia propia, porque ya dije lo de "sin ti no soy nada" en anteriores ocasiones y fue todo mentira, por su parte y por la mía) pero la vida sería distinta, tirando a peor... He brindado por la gente que de pronto aparece y te salva de naufragios ocasionales, como a Ismael Serrano, y por la gente que está... sin más; es complicado ser incondicional, que lo intenté a marchas forzadas con alguien que no se lo merecía y me salió muy mal, sé de lo que hablo.
Total, que a parte de a mi salud he brindado a la salud de otros cuantos que hace años que merodean por mi vida y sin los cuales, vale, seguramente sabría vivir (lo digo por experiencia propia, porque ya dije lo de "sin ti no soy nada" en anteriores ocasiones y fue todo mentira, por su parte y por la mía) pero la vida sería distinta, tirando a peor... He brindado por la gente que de pronto aparece y te salva de naufragios ocasionales, como a Ismael Serrano, y por la gente que está... sin más; es complicado ser incondicional, que lo intenté a marchas forzadas con alguien que no se lo merecía y me salió muy mal, sé de lo que hablo.
Bueno; no sé por donde iba... Sé que echo de menos a Irene y que por eso ésta ha sido una fiesta 2.0, porque el mundo sin ella es más triste; sé que echo de menos a Laia... ¡pero que en breve recuperamos el tiempo perdido!, sé que echo de menos a Javi, pero siempre ha sido así, no pretendo cambiar nada a estas alturas (diez años hace ya que nos conocemos), sé que echo de menos a Mireia, pero que nos veremos cuando le vaya bien, así que tampoco me preocupa, en el fondo (o no tan en el fondo) tiene un huequito para mí; sé que me gustaría tener a Jordi y a Sara (mi prima) conmigo en la playa, porque con ellos la playa (en realidad, la vida) es mucho más amena, en fin, serafín... No es lo mismo brindar con cava sola que con Noelia y/o Sergio, ellos idolatran las burbujitas tanto como yo...
Total, que aquí estamos mi taja y yo, y sólo puedo pensar en dormir ¡y en que le tengo que hacer una tortilla de patatas a Carmen cuando venga para FM!
Que creo que el cubata de vodka del bueno ni me lo voy a beber, vaya a ser que me reviente el estómago y las pocas neuronas que me quedan.
pd Di, Lidia... os echo de menos siempre, sin más!
dimarts, 21 de juny del 2011
Aterrizaje forzoso
Los paréntesis ya tienen eso, que se abren... y se tienen que cerrar después. De pronto estoy en Londres, de pronto estoy en la Mater. Cómo son las cosas, paréntesis cerrado, yo que pretendía quedarme colgada de las nubes hasta el sábado, aterrizaje forzoso y coscorrón contra el mundo, que me había evadido demasiado y el día a día toca a la puerta, pero que no se crea la vida, que pongo resistencia y me he venido con una maleta como de mudanza, que necesito que me de el aire fresco del mar.
Londres atrae y añora a partes iguales. Cuatro días lloriqueando (no tanto, la verdad, pero alguna queja ahora sí, ahora también) por lo poco que vimos el sol, por las botas que se me terminaron de romper con la lluvia, por lo mal que comen, por el temor a perder mi espléndido color de piel, que tantos ratos al sol me ha costado, por lo mucho que me dolían los pies al terminar el día, por lo caro que es el transporte público y las cosas tan molestas que hace (obras, paradas inactivas, líneas sin funcionar, que cierre tan pronto). Cuatro días imantada a la ciudad del (asqueroso) Támesis por muchas cosas, todas metidas en un saco hondo, y que a ver cómo coloco ahora: recordar bonitos momentos de la primera vez que fui, estar de vacaciones con mis padres, llegar a la habitación del hostal y comentar el día con Amanda, ver autobuses rojos por todos lados, la gente variopinta, la ciudad variopinta, ver siempre el edificio que me gusta (es un edificio con nombre, pero desde el primer día fue apodado como "el edificio que le gusta a la sandra / a la niña") siempre (o casi siempre) al horizonte, saber que no es allí donde pertenezco y que, por tanto, me puedo evadir del mundo y de sus gentes, la rara sensación de moverme mejor por el centro de Londres que por el centro de Barcelona, la enorme sonrisa al llegar a Trafalgar Square y la enorme satisfacción con la que entré y paseé por la National Gallery, el Big Ben de lejos, Covent Garden, los escaparates con CupCakes, las deliciosas tartas, y podría seguir largo y tendido. En un rincón privilegiado, una de esas personas que irradian luz propia, que te sacan una sonrisa nada más verlas, con la que estás tan a gusto que ningún tema de conversación es sorprendente porque, a nuestra manera, hemos crecido juntas durante muchos años, y también a nuestra manera hemos ido coleccionando recuerdos en los que siempre hemos sido apoyo, así que cambio una noche de fiesta por una sopa de miso, pero no cambio las horas en los taburetes del rincón más íntimo de Pret A Manger que me confirmaron, una vez más, que será complicado que quiera partir peras contigo, ¡bonita!
La conexión con el mundo empezó el domingo, por eso del #19J, para mantenerme al tanto de esta "revolución" que soñé a menudo y que ahora me pilla descreída, qué lastimica, de verdad. El caso es que con el llamamiento a las urnas firmé mi retiro de la removida opinión política, pero ¡va a ser que no! No es que me haga mucha ilusión, pero tengo que poner unos cuantos puntos en orden, en mi cabeza y en la cabeza de los demás, que debe haber alguien por ahí pensando que soy anarquista o que me como a gusto ciertos discursos demagógicos de partidos políticos, indignados y periodistas y, repito, ¡va a ser que no! Que para indigestarme con ciertas palabras, mejor me pongo a dieta de decires ajenos, a ver si además de perder kilos también pierdo jaquecas. Bien, allá vamos, y será lo que será.
1. No me gusta que me traten de apolítica, no me gusta que me metan en sacos generalizadores, no me gusta que piensen que no tengo opinión propia y que no pongo mis propios matices. Dicho esto, procedo. En los anteriores post, a favor de los movimientos de protesta social, en ningún momento me posicioné en contra de la política, se trataba de todo lo contrario, un llamamiento a las urnas y un llamamiento hacia una mejora de la clase política. Bien, reproches por generalizar con esto de "la clase política", pues aquí mi reproche por generalizarme en "la clase apolítica". Si bien la política de este país me parece indignante (oh, virgen santa, uso la palabra temida), reprochable a los políticos que la están llevando a cabo y denigrante para el ciudadano, no es que no crea en la política, es que creo que se tiene que aplicar una política mejor, que la política vuelva a ser medio para el ciudadano de a pie con políticos que nos representen. Porque, lamento decir esto, los que están ahí no nos representan, y mirad que no creo en el derecho, sino en la obligación de votar, pero lo cierto es que después esta gente a la que voto tiene una presencia muy justa en la vida política, y cuando la tienen es ignorada (vamos a dejar el capítulo del "meten la pata" a parte), así que siguen jugando los mismos, psoe y pp hacen malabares con el gobierno y nosotros no somos más que mandarinas estrelladas en el suelo por no saber jugar. Si alguien tiene que estar más satisfecho, lo diré de otro modo: el bipartidismo central NO me representa, la derecha catalana NO me representa, la IU que pacta con PP... ¡es como un manojo de ortigas!
2. El movimiento #15M y yo. Ya he hablado de la emoción que me produjo el inicio del movimiento, la gente echada a la calle, todos despertándonos de nuestra comodidad y uniéndonos en algo que iba mucho más allá de los peros individuales: la exigencia de una democracia digna y no anclada en una transición post-dictatorial de hace 30 años. Hasta ahí, perfecto. Después empezaron mis desavenencias, mis cosas que no entiendo (seguramente algunas que no quiero entender) y mis cosas a las que daría una patada en el culo. Me revienta cuando me dicen que no quieren actuar desde los partidos porque es ponerse al nivel de los partidos actuales; entonces ¿cómo quieres hacerlo? La política es necesaria, es el medio a través del cual transcurre la democracia, y entonces te dicen: "Estamos haciendo política a otro nivel" ¡patada en el pompis! No sé a quién le sirve ese argumento, pero en lugar de convencerme me echa pa'trás y es ahí cuando pienso... qué mal me sabe, pero así no cambiarán nada. En el congreso (la noticia era fresca ayer tarde, con la era de la sobre-información ya se ha quedado pa'otros ratos) se aprueba por unanimidad estudiar las propuestas del #15M, supongo que no tendrá nada que ver con las generales del 2012, para las que psoe y pp se arrancan los votos de las manos de uno en uno, con arañazos y todo, pensando que han tardado más de un mes en darse cuenta que esta gente pide (pedimos, no sé muy bien en qué persona verbal situarme) algo. Un algo que, por otra parte, sin un partido político que lo defienda dentro del congreso perderá su inquietud original y acabará siendo pasto del ...redoble de tambores... tststststs ¡birpartidismo de pandereta del estado español! Mal, mal, hay algo que falla. El problema no es el juego, el problema son las normas del juego, pero cambiarlas... ¡tienes que saber jugar con las normas que hay! Por otra parte, creo que se perdió (al menos en Catalunya, si es que alguna vez lo hubo) el sentido de la integración total, pero es que hay propuestas en las que no caben todos (república, independencia, leyes de extranjería, ...), que es lo normal, y por eso hay (o debería haber) variedad de partidos políticos; pero claro, si se prefiere seguir jugando al ahora tú, ahora yo... ¡después nos indignamos! Y me parece bien que nos indignemos, ¡pero también tenemos que asumir nuestra responsabilidad como votantes! No se le puede pedir más armas a la democracia si sobre la única que tenemos no ejercemos nuestras obligaciones.
3. Aclaración rotunda: ni soy experta en política, ni milito en ningún partido, ni me gusta que alguien me intente convencer con discursos que podría dar yo misma porque tengo la terrible sensación de que le pasa como a mí: que sólo entiende a medias de lo que habla. Lo siento, pero me han acostumbrado a los buenos discursos, creo que es lo mínimo que se debe exigir. Apúrense un poco, que no es para menos.
Con estos tres puntos, me vuelvo a retirar, vaya a ser que me líe más y la líe más, que siempre me lo han dicho: "Sandra, calladita estás más guapa".
dilluns, 30 de maig del 2011
Siete días fuera del jardín de las delicias
Eva se mira las manos con cara de espasmo, ¿por qué este marrón no se va? ¿qué es eso rojo que sale de unas grietas que se le han hecho en las carnes? ¿por qué no para de arar el suelo con sus manos desde que dios la echó con una patada en el culo del edén? No brilla su pelo ni resplandecen sus senos desnudos, será por eso que Adán no la mira desde entonces.
Eva se ha quedado en los huesos, y sólo lleva una semana al otro lado de las puertas del paraíso, la piel se le ha curtido, áspera y quemada por el sol, manchada de tierra, amoratada por los porrazos y peso cargado. Qué lustrosa, sin embargo, la piel de Adán, rosada como la de un querubín, con la panza redonda, con las uñas enteras, durmiendo y mandando debajo de una higuera.
Siete días fuera del jardín de las delicias.
A Eva se le rompió el corazón el primer día, cuando sin entender, Adán la abofeteó y le dijo que era la puerca más inmensa de la tierra, que ya se podía poner a remover el barro para comer, como hacían las puercas en el paraíso, que desde entonces vivían mejor que ellos. Ella, que sólo quiso lo que les pertenecía en derecho propio, el saber para poder hablar durante el día, para hacer algo más que retozar, para poder estar a la altura de dios cuando quisiera charlar con ellos, pobres de alma, que no sabían más que fornicar, ella que sólo quería charlar con dios; pero pasó que dios sólo quería ser escuchado.
Con el corazón roto amaneció el segundo día, y descubrió que debía cavar la tierra con sus propias manos, y estuvo arando de sol a sol, con los dedos dormidos, con los dedos doloridos, con los dedos insensibles, y Adán le gritó que él, su señor, vería complacido cómo cumplía su castigo semejante bastarda de dios.
El tercer día Eva amaneció empapada en sudor y cubierta de tierra; hambrienta todavía, pues la tierra no había germinado, se acercó a la higuera de Adán quien le prohibió acercase a su higuera, pues ella no debía abusar de lo que no era suyo ni intentar alcanzar lo que le pertenecía a él por derecho, a Eva le dolía y le ardía el corazón a partes iguales.
El cuarto día Eva decidió adentrarse en los árboles, quizás dios hubiese sido compasivo y en los adentros habría una higuera también para ella, pero no fue el caso. Lo que sí encontró fue un riachuelo con una fuente de agua transparente y fresca naciendo de las rocas. Eva se sumergió en las aguas y volvió al campo que se había convertido en su hogar. Sintiéndose de nuevo limpia, con el corazón refrescado y la sed saciada recordó los retozos de su breve estancia paradisíaca y ardió en deseos de revolcarse por los suelos con Adán, pero cuando llegó a la higuera éste estaba tan harto de comer que apenas se podía mover y la acusó de lasciva y embaucadora, de perdición hecha de carne.
El quinto día, todavía humillada, Eva llevó a Adán al río y le limpió, ya sin ardor en el cuerpo, sin atreverse a mirar a Adán a la cara, pero él, al verla desnuda en el río, se consumió en sus ardores y aprovechó la mirada gacha de Eva para llevar su cabeza, la de ella, hasta su sexo, el de él, y Eva accedió avergonzada por sus ardores ya abatidos, sintiéndose deudora de lo que ella ansió ayer. Adán, sin piedad, la sometió a su voluntad y se conviertió en dueño y señor del cuerpo desgastado de Eva.
El sexto día, por fin, puedo Eva recoger los primeros frutos de su siembra. Con mucho más esfuerzo que en el arar consiguió, seis días después, el fruto con que la tierra ha premiado su perseverancia y su trabajo, y mientras recogía el último fruto y creía saborear ya lo que había sembrado, sin haberlo aún probado, vio que Adán, desde su higuera, tenía la mirada colérica. Entonces, Adán levantó la voz y dijo: 'Eva, ése es el fruto de una tierra que no es tuya, pues todo fue creado para mí y tú no eres más que una costilla que debe complacerme, así que todo fruto recogido será mío y sólo bajo mi voluntad catarás el fruto de mis campos.' Entonces Eva notó que el corazón le quemaba de forma distinta.
Y el séptimo día,
Eva odió a Adán.
También se cagó en dios, por los siglos de los siglos. Amén.
dissabte, 21 de maig del 2011
Más allá de mañana
Andamos a menos de 24h de las elecciones municipales, algunas horas más y se cumplirá la primera semana de los movimientos englobados en #acampadasol, #15M, y que son muchas #acampadas en muchas plazas muy importantes, y la llegada de la jornada electoral no deja, como debería pasarnos a todos, de provocarme cierta incertidumbre por lo que vendrá después.
No me refiero sólo a los resultados electorales que, bueno, no dejan de ser unas municipales, y como comprenderéis, en el pueblito que habito no se vota a los partidos, se vota a la gente; unas municipales en las que no me importa el voto socialista, sin embargo sí que me importa el voto convergente. Aunque sí, creo, que es un voto muy relevante en algunas (si no en todas) de las grandes ciudades donde se están celebrando acampadas en estos momentos: Madrid, Valencia y Barcelona son, sin duda, los casos más claros (sobretodo Valencia, ¡POR DIOS!, esto es un llamamiento al órden moral, al sentido común, al uso de la razón, al bien propio... ¡que lastimita dará cuando mañana salga elegido el PP de Camps, ¡mal, mal, mal, electorado irresponsable!), pero seguro que hay más.
Sin embargo, me tiene en ascuas qué pasará en este estado a partir de mañana.
El domingo pasado no estuvimos en Alcalá/Sol por poco, pero sí sufrimos al saber de la dureza de los antidisturbios (todo esto fue como muy en directo, por decirlo de algún modo) y nos emocionamos al conocer las consecuencias sociales de todo aquello que empezó una tarde gracias a DemocraciaRealYa y que, diría que poco a poco, pero más bien ha sido un huracán de aire fresco, los ciudadanos han convertido en una realidad hasta el momento. Lo han llamado Revolución, hasta yo lo he gritado con la intención de creerme las voces que me llegan de afuera, y aún así no puedo evitar sentirme escéptica ante el maravilloso acontecimiento que florece en las plazas. En el tan idealizado Mayo del 68 se buscaba la playa bajo los adoquines; en el, también idealizado, Mayo de 2011 se buscan lianas de las que enlairarse entre cuerdas que nos atan de pies y manos, claro, también tendremos que poner de nuestra parte. Pero ¿qué pasará cuando mañana, y siento ser catastrofista y espero equivocarme de muy lejos, los resultados electorales sean pésimos? ¿Qué pasará cuando los políticos -quitando Espe, que cada vez que habla sube el precio del pan, juro que no sé si realmente no entiende porque vive en un mundo paralelo o no quiere entender- sigan sin pronunciarse sobre las acampadas, sobre el descontento? ¿Qué pasará cuando llegue el agotamiento de los manifestantes? ¿Qué pasará si se pierde la chispa?
Esta lucha contra el bipartidismo, contra unos políticos corruptos, contra unos políticos desleales, contra unos políticos que engañan, contra unos políticos que nos venden, contra unos políticos que lanzan cañones y esconden la mano y el brazo entero, contra unos políticos que hacen caso omiso, contra unos políticos faltos de valores y de ideas, contra unos políticos que, como bien se chilla cada tarde, NO NOS REPRESENTAN, tiene que alcanzar una fuerza MÁXIMA en las próximas elecciones generales. El 2012 tiene que ser el año de los votantes y ¡no podemos desperdiciarlo!
No ocurrirán mayos revolucionarios cada año, y si ocurriesen sin más año tras año, perderían todo su valor.
Mucho tendrían que cambiar las cosas en el estado para que dejásemos de estar indignados, y no lo van a hacer hoy ni mañana, ni nos podemos dejar cegar por deslumbramientos espontáneos. Tras 34 años de democracia ininterrumpida tenemos, no sólo el derecho, sino la obligación, de recordarles que muchos de ellos lucharon por lo que ahora tenemos, este estado padeció casi 40 años de dictadura y no merece que se desvirtue lo que tanto se soñó, pagando con lágrimas y sangre.
He discutido mucho con mi hermano, que él es de los buenos, no por su ideología (que también), sinó por su convencimiento, por su honestidad, y por la fe absoluta en lo que hace. Él nos pide acción política, yo pido políticos con acciones responsable. Pero si en algo hemos coincidido es en que, si esto para, si no se refleja en las generales, si no se refleja en las autonómicas, si se gurardan los eslóganes inteligentes, la responsabilidad será del VOTANTE, y él se merecerá el circo político que preside el país.
Así que por favor, ¡acudan en masa a las urnas! (y... #nolesvotes !)
Ejercer el derecho a voto es un trabajo diario, y si los políticos que se pasean con inmunidad sobre un magullado estado del bienestar no trabajan como es debido, el votante debe hacerlo avivando su conciencia cada mañana y cada noche, que no tenga que "estallar" otra "#spanishrevolution" para que el ciudadano alce la voz.
dimecres, 18 de maig del 2011
Cuando se cree que el cambio es posible
He crecido en una casa donde la política no se contempla desde la barrera, se vive en primera persona, se sufre en tus huesos y te estalla en las entrañas, las pocas veces que te da una alegría, claro. Evidentemente, no coincidimos en todo, somos una macedonia curiosa y que muchas veces cuesta de entender desde fuera: ¿Un hermano de ERC y una hermana que se va a vivir a Madrid? ¿Un padre militante de CiU y a su vez sindicalista? (diré, a su favor, que él confiaba en el lado más nacionalista de CiU y le costó más ver la derecha, ahora, en cambio, nos la han plantado a todos en la cara), y para colmo, "xarnegos", que la madre es andaluza. Pero lo cierto es que crecer en la diversidad te hace abierto de miras, te propone algo más allá de lo que tú alcanzas a ver y provoca discusiones 2.0 vía Twitter, pero me estoy yendo por las ramas.
Como he dicho, andamos acostumbrados a sentir la política en nuestros huesos, unos más que otros, cada uno en su ámbito. Para mi hermano es prácticamente motor de vida, para mi padre son muchos desengaños, para mí... un dolor de cabeza. Por eso mismo escribir estas líneas me de algo de miedo, reconozco mis carencias en el ámbito, el poco interés que pongo a menudo en contextualizar los eventos y los detalles que se me escapan cuando intento defender, o ni si quiera eso, exponer algo.
Lo cierto es que este dolor de cabeza que para mí es el mundo político, últimamente se está convirtiendo en una jaqueca tremenda. No sabría decirte cuando empezó, no recuerdo el momento preciso en que los síntomas se agravaron y se convirtieron en crónicos, se deberá al desgaste progresivo de la política en este país desde aquella famosa última legislatura del PP en el gobierno central. La conciencia colectiva, espero, siempre recordará de esos entonces a un hombrecillo con bigote (por lo visto elemento imprescindible en la imagen dictatorial) que hizo de una mayoría absoluta (¿en qué estarían pensando los votantes?) una carta blanca para jugar a beneficio propio, que ya ni de partido, y haciendo caso omiso a las voces de la calle se embarcó en una guerra sin sentido por el mero hecho de codearse con los que él creía los políticos más importantes del momento, con las súper potencias mundiales, simplemente cuestión de ego. La gente, que había ocupado ya calles anteriormente por la mala gestión del Prestige, ahora ocupaba más metros cuadrados de espacio público para que quedase claro que ellos NO querían ser partícipes de la violencia gratuita; de nada sirvió. Como era de esperar, en las siguientes generales llegaron al gobierno los socialistas, con promesas de cambio, con aires renovados, con un presidente joven; todo castillos en el aire. Con la crisis, llegó una crisis de identidad ideológica entre la izquierda (teóricamente renovada e innovadora) y la habitual derecha (cansina, retrógrada, corrupta e intolerante), el gobierno central priorizó la ayuda a las entidades bancarias, aumentando la deuda estatal, de la que llevamos el peso todos los ciudadanos de a pie, y salvando las grandes fortunas bancarias (¿se habrán bajado el sueldo sus directivos?). A todo esto, un reconocimiento tardío de la crisis económica que inevitablemente sacudía el país, como ha sacudido todos los países occidentales fieles al régimen capitalista, por parte de un gobierno que se empeñaba a negar la existencia de tal, hizo inevitable el inicio del descrédito hacia el actual gobierno. Por su parte, la oposición, lejos de proponer respuestas adecuadas a la triste situación económica y social, muy en su línea de derecha cansina, se dedicó a insultar y a desvirtuar a unos socialistas faltos de recursos e ideas para paliar este desmadre de interminable crisis.
A día de hoy, tanto gobierno como oposición han conseguido que la gente corriente sienta un rechazo hasta ahora nunca visto hacia la clase política estatal. Los cinco millones de parados, los estudiantes sin salida en el país pero sí en el extranjero, los jubilados con pensiones rebajadas, la especulación inmobiliaria no frenada a tiempo, la corrupción consentida y no juzgada, el libre quehacer de bancos y cajas, y seguramente una larga lista de motivos más deberían ser suficientes para que gobierno y oposición hubiesen buscado respuestas, hubiesen reparado daños, parapetado caídas vertiginosas. Pero, señores, éste es el estado de la pandereta, y los mejores en representarlo son su clase política. Llevan años empleando como única estrategia política el lanzar balones fuera, en desestabilizar al contrario, en preocuparse ir por encima del otro no mejorando su imagen sino ensuciando más la del adversario. Quizás no tenga un as en la manga que reponga esta sociedad partida en pedazos, pero señores, algo tengo claro, con su actitud no es arregla un estado, y no lo digo por lista, lo digo por obvio.
Acostumbrados a una población pasiva, a día de hoy, pasados tres desde el 15M, el bipartidismo teme a la masa social, a los jóvenes y no tan jóvenes que ocupan las plazas de las principales ciudades del estado. El PP en su estado más puro, es decir, el esperancista, intenta reprimir a diario la manifestación más multitudinaria de todas ellas, la originaria, el germen que ha brotado en el resto de ciudades, la de la Pueta del Sol, donde tiene la sede el gobierno comunitario de Madrid, tradicionalmente del Partido Popular; el gobierno, por su parte, cambia su mitin de fin de campaña para las municipales de la Plaza Mayor a IFEMA, según dicen, sin considerar la manifestación, ¡hasta para esto quieren tomarnos por tontos! (Para los que no se sitúen, la Plaza Mayor de Madrid está peligrosamente cerca de la Puerta del Sol, mientras que IFEMA queda bien lejitos del centro y, además bien aislado).
En Catalunya, después de dos legislaturas de tripartito que han dolido mucho a una población que quería, que necesitaba un giro hacia la izquierda después de los años de pujolismo, la derecha ha llegado al gobierno más deshumanizada que nunca. Primero diré que no le quito méritos al gobierno tripartito, del que cada tanto me recitan los logros y maravillas, pero sí es cierto y se debe reconocer que dejó una sensación de fracaso, de fraude, de engaño, que empujó a muchos votantes de ERC a trasvasar su voto a CíU, de la izquierda a la derecha sólo consolándose en el vínculo nacionalista. ¡Qué engaño! Espero que todos aquellos que cometieron tal barbaridad en las urnas hace nada y menos tengan la conciencia revuelta por los daños cometidos, nunca un cambio de gobierno había supuesto un giro tan terrible, ¡mal les pese a los que renegaban de Carod y Maragall! De buenas a primeras nos encontramos con recortes sociales terribles, en los sector más necesarios para el desarrollo y la subsistencia: la educación y la sanidad. Sobra decir que en temas de educación lo último que faltan son recortes, a este paso dan el Libro gordo de Petete a los niños al nacer, y que se apañen hasta que puedan empezar a pagar por recibir educación. En lo que a sanidad se refiere, no tengo palabras para describir tal aberración (que además, pura carambola, me afecta personalmente); se suprimen subvenciones, se recortan un 10% los gastos y que los hospitales se apañen: despidos, cero trabajo para suplentes, supresión de puestos de trabajo (que no despidos), personal sanitario descontento con la situación y encima agradecido por tener trabajo, ¡dónde se ha visto! Para incrementar ingresos, los hospitales empiezan a plantearse (y a aplicar) la gestión de parte del hospital como corporación privada, cosa que hasta ahora había funcionado de manera bastante correcta y que, sin embargo, a mayor uso, mayor privatización y mayor diferenciación entre ciudadanos de primera y de segunda, entre atención exprés y largas listas de espera (más largas aún, ya que hay menos horas), entre atención personalizada y mal atendidos porque no hay tiempo, ni recursos. Se están arriesgando a malmeter una de las mejores sanidades españolas y europeas, ¿y quién gestiona la corrupción de esta, nuestra generalitat?
Para colmo, recuerdo dolorosas declaraciones de uno de los nuevos consellers malmetiendo contra la inmigración en Catalunya, cuando nuestro pequeño país siempre ha acogido a nuevas gentes que lo han hecho crecer tanto o más que los autóctonos. ¡Qué fácilmente pierden la memoria los políticos! ¿O será que directamente no se quieren enterar? (Y lo de la consellera que exagera currículums, en fin, y tantos licenciados en paro).
Con este triste panorama, se echan miles de personas a la calle, se hacen asambleas diarias, algunos acampan, otros hacen ruido y otros apoyan desde la distancia, pero apoyan, porque toda esa gente estamos cansados de nuestros gobiernos, de ser lo último en la lista de prioridades, de que la democracia no se aplique, de que ese derecho a voto que costó tantísimo conseguir sea manoseado, pisoteado, y anulado por la clase política. Y cuando hablo de la clase política, sintiéndolo mucho, generalizo, porque tengo que decir que, entre estas cuatro paredes, he conocido a políticos totalmente vocacionales, que luchan y que defienden sus ideas, que creen en lo que hacen, que siguen para delante pase lo que pase, que escuchan al oponente, que escuchan a los que opinamos sin más, a veces, incluso, con heridas de arma blanca de su propio partido. Ellos son los que me hacen creer que OTRA CLASE POLÍTICA es posible, pero sobretodo, es necesaria.
Es necesario el fin del bipartidismo, en Catalunya incluyendo a CiU, es necesario que el gobierno tenga en cuenta las decisiones del electorado más allá del día de las elecciones, es necesario que tomen en serio a las miles de personas que se concentran, es necesario que estos movimientos no sólo cuestionen a los partidos en las próximas elecciones, sino que es imprescindible que lo hagan en las autonómicas y en las generales, es necesario que nunca se olvide lo luchado y lo padecido, el paro y la precariedad, es necesario que todo esto resuene por un presente habitable, un futuro más digno, y un pasado merecedor de los que hoy ya son ancianos, es necesario que se vuelva a creer en el ser humano (sin duda, una de las tareas más difíciles), es necesario que se vuelva a creer en la política porque tengamos unos políticos que trabajen por y para nosotros, que merezcan nuestra confianza.
Porque si desde la comodidad se ha alzado una breve esperanza de que una sociedad más humana, una política de mejor calidad y el camino a un mundo mejor (granito a granito) es posible, todo lo que se vive hoy en las calles, sin duda alguna, habrá valido la pena.
dilluns, 2 de maig del 2011
Desenpolvo entrañas revueltas y el tiempo devuelve mariposas disecadas, sin padecimientos, sin tiempos mejores ni peores, con distancias salvadas y curas resueltas. Al final va a ser verdad que el tiempo todo lo sana, o quizás sólo insensibiliza, qué más da si la pesadumbre se vuelve ligera, se vuelve pluma. Entre el revuelto, de entrañas, digo, de hacer de tripas corazón, palabras y silencios, fogatas previas a la penumbra, rescoldos que mantienen la lumbre de instantáneas fugaces, de sonrisas congeladas. Entre los rescoldos, verte de nuevo, vernos con simpatía, y mirar de frente lo que irradiaba cuando estabas cerca, puedo sentir aletear a las mariposas, lejanas a su taxidérmico final, puedo escuchar tu risa y sentir, ahora apaciguadamente, el tamborileo de la vida en mis muñecas. Con tu risa corriendo por mis venas se avivan los rescoldos y recuerdo por qué me gustaba tenerte cerca, qué tenía de bueno que merodeases de aquí para allá como una peonza perdida en el camino equivocado; qué suerte, la mía, ser una de las tantas sendas erradas, ser peonza tambaleante y pasar de refilón por tus pasos. Ahora los descosidos, las roturas, los mil pedazos, no parecen más que tristes remiendos de calcetín, cicatrices invisibles con los puntos al revés, por dentro. Qué importan los arañazos una vez curados, cuando ya no escuecen ni tiran de la piel, cuando te me apareces en ellos como un recordatorio de felicidades anteriores. Sin duda alguna, lo mejor de todo lo que vivimos, de todo lo que dejaste, es que no se conjuga en presente. En presente conjugo, cuando desempolvo tripas, la añoranza, la nostalgia, y mato la necesidad y la tristeza. Qué maravilla tenerte a mano siempre que lo preciso.
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